2.14.2014

EL RIGOR



El hombre sabio incluso cuando calla, dice más que el necio cuando habla. Thomas Fuller

No me voy a referir hoy al Rigor entendido como algo severo o extremadamente duro. Si, al Rigor como cualidad personal que hace que las manifestaciones y opiniones de uno sean tenidas en cuenta por  verosímiles , por su precisión y certeza predictiva.

En un Mundo como el actual en el que se ha democratizado la información y donde priman la inmediatez y las respuestas rápidas nos vemos acuciados a saber y opinar de todo y en todo momento. El Conocimiento es Poder, razón por la cual no nos gusta confesar nuestra ignorancia o incapacidad para entender una determinada información o situación aparentando ser lo que no somos y entender aquello que se nos escapa y desconocemos.

 Para hacer frente a esto y defendernos de la falsedad, frivolidad e imprecisión, presentes en nuestra Sociedad, estamos cada vez más necesitados del Rigor. Rigor en las Instituciones, Políticos y Agentes Sociales; Rigor en los Medios de Comunicación  y Redes Sociales y por último y no menos importante Rigor en nuestro Trabajo y actuación profesional.

Está claro que no podemos ser absolutamente objetivos y que la Realidad es un conjunto de construcciones mentales superpuestas; pero lo que si podemos y debemos es ser humildes, honestos y comprometidos con nuestras manifestaciones.

Rigurosidad que implica  primero observar la Realidad con cierta neutralidad y distancia desde la perspectiva de nuestra integridad personal e intelectual para después hacer un ejercicio de reflexión y análisis crítico que valide y fundamente  los criterios expuestos y actuaciones llevadas a cabo.

Si somos rigurosos, manifestamos un compromiso con nosotros mismos y con los demás haciéndonos responsables de nuestras opiniones siendo por ello acreedores de  confianza , credibilidad y fiabilidad.

En ausencia del  Rigor lo mas normal es que seamos considerados unos Chichinabos de tomo y lomo. Nos moveremos en la superficialidad y apariencia de la cosas, actuando sin fundamento alguno haciendo ver con nuestro comportamiento nuestra falta peso y talla tanto Personal como  Profesional.

En el trabajo, la Persona superficial y poco rigurosa tiene tendencia a tomarse las cosas a la ligera, a ignorar peligrosamente los problemas y dificultades, a esconder su ignorancia opinando de todo y, lo que puede ser peor, a ocultar la verdad ya que su falta de Rigor muchas veces lamentablemente va asociada a la falta de Escrúpulos.

Siendo conscientes que no se puede vivir en un mundo de certezas  y  que no podemos tener todas las respuestas, aún así , tenemos que ser  Rigurosos  en nuestra Vida y en el Trabajo, hablando y actuando con propiedad y fundamento, prestando atención a los detalles y siendo concienzudos  y responsables en el mismo.

 Pero no por ello  tenemos que ser pretenciosos, opinar como jueces al dictar sentencia, ser rígidos e inflexibles frente a las opiniones ajenas,  ni tampoco hablar desde el  Pulpito o Tribuna del Rigor. Si no, caeremos en la trampa del Perfeccionista y la Exigencia.

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