11.04.2011

LOS ESTADOS DE ANIMO, UNA NUEVA FORMA DE GOBIERNO



Uno tiene que ser el cambio que quiere ver en el mundo. Mahatma Ghandi

¿Qué hace diferente a una empresa exitosa de otra.?¿Porqué Empresas a priori con menores recursos y cuota de mercado son capaces de derrotar a los Gigantes o Líderes en su Sector?
Seguramente para responder a estar preguntas podemos encontrar múltiples y válidos argumentos,explicados todos ellos desde la óptica del Management y la Gestión Estratégica, razones y motivos que pueden ir desde la excelencia del producto, la utilización y manejo de la tecnología, su capacidad financiera y de generar fondos para afrontar el crecimiento o la capacitación de su Equipo Humano entre otros.

Hoy me quiero detener en un argumento, traído de la mano de la Sociología o la Psicología, que cada vez cobra mas importancia como un factor explicativo de éste fenomeno operando como  catalizador del éxito o fracaso de una Compañía, me refiero a los Estados de Ánimo.

No nos debemos sorprender por ello, ya que cada uno de nosotros estamos inmersos en un Estado de Animo emocional que condiciona nuestro comportamiento y marca la frontera de posibilidades de nuestra capacidad de actuación. A diferencia de las emociones que nos asaltan de forma brusca y normalmente como reacción ante un determinado evento, los Estados de Ánimo se van apoderando de nosotros constituyendo el trasfondo desde el cual vemos el mundo. Actuan como verdaderos filtros o gafas que condicionan nuestra visión de lo que nos rodea o acontece, predisponiendonos a una u otra acción y por tanto marcando indefectiblemente nuestra capacidad de actuación.

Lo malo de los Estados de Animo, es nos van acompañando y transitan por nosotros, formando parte de nuestro quehacer diario, sin que muchas veces nos demos cuenta de su presencia. Además al observarlos u observar a alguna persona sumida en un determinado estado, pareciera que han venido para no irse jamás ya que los vamos inconscientemente retroalimentando con nuestros pensamientos y formas de actuar.

Lo que caracteriza a los Estados de Ánimo, además de estar en el origen y consecuencia de nuestros relatos e interpretaciones, es su elevada capacidad de contagio a otras personas, por medio del Sistema Límbico,y de ahí su importancia como fenomeno social.  Transcienden con suma facilidad de la dimensión individual y personal a la colectiva, afectando e instalándose en el ánimo de un Grupo o Colectividad ,generándo historias y vivencias colectivas ,recogidas primero y fomentadas  despues por la Tradicción o Cultura. Es asombrosa su capacidad de expansión y el modo por el que  uno tras otro, vamos adoptando esas historias en forma de creencias, sin cuestionarlas en absoluto, mimetizando nuestro comportamiento al imperante en el Grupo del cual formamos parte

Ejemplos de ello es darse cuenta que no fue lo mismo el Estado de Ánimo  y la psicosis de destrucción y victimismo que se vivió en Europa en el  siglo XIV tras la pandemia de la peste que acabó con una tercera parte de la población y que a la postre promovió la libertad de credo y la reforma protestante, que el Estado de Ánimo de euforia y creencia en el Sueño Americano tras la conquista de la luna por el hombre en 1.969. Como tampoco fué lo mismo el optimismo que vivió el mundo en los felices años 20, con su años de prosperidad económica,  que el abatimiento colectivo sobrevenido despues de la Gran Depresión y el advenimiento de los Regímenes Totalitarios, cuyos síntomas pudiera parecer que estamos ahora de nuevo reviviendo.

Como vemos no todos los Estados de Ánimo, son lo mismo, ni nos afectan de igual forma, hay unos que podemos catalogar como estimulantes o positivos, que amplian nuestras posibilidades de intervención y nos proporcionan los recursos precisos para de forma resolutiva encarar las dificultades mientras que otros nos anclan en el victimiso, el rencor o lo que es peor, por aquello de ausencia de lucha, en la resignación.

Al igual  que nos sucede a cada uno de nosotros cuando nos sentimos seguros, confiados, con ambición  o cuando por el contrario nuestra moral está baja, estamos abatidos, vemos en todo una amenaza y nos sentimos derrotados de antemano, lo mismo les sucede a las Empresas y sus Líderes.

Estos Estados de Ánimo van calando como una lluvia fina en las Organizaciones, construyendo a lo largo del tiempo visiones y relatos colectivos, que acaban constituyendo un conjunto de valoresy principos que conforman la Cultura Corporativa de cada Empresa, marcando diferencias entre Empresas Innovadoras, Empresas Conservadoras aferradas a la tradicción (Aqui siempre hemos hecho las cosas asi...), entre Empresas Ambiciosas  que encaran la crisis como una oportunidad de otras Empresas Resignadas a su suerte, que luchan malamente por sobrevivir.

De ahí la importancia de gestionar emocionalmente las Empresas, que no sea inocuo ni tampoco indiferente el Estado de Ánimo o transfondo emocional mas o menos permanente  que gobierna desde la sombra nuestra Compañía, ya que éste es el responsable de discriminar y situar el horizonte entre lo posible de lo imposible, entre lo lícito o lo ílicito, entre lo permitido y lo prohíbido o  de marcar el límite entre un sentimiento de culpa o legitimidad. En definitiva determinan nuestro rendimiento  y  son los responsables de marcar la frontera de  nuestros resultados.

Lo bueno de todo, es que los Estados de Ánimo se pueden diseñar y modificar a nuestra conveniencia. Esa ha sido muchas veces la gran habilidad y aportación de muchos Líderes, que han cambiado el rumbo de la historia, gracias a su enorme capacidad de sugestión colectiva e impacto en los Estado de Ánimo de sus seguridores. Todos nos acordamos de Ghandi o Martin Luther King o de personajes tan funestos para la humanidad como Hitler.

 Ahora bien  primero que necesitamos para poder intervenir en ellos de manera que potencien las habilidades y fortalezas colectivas de nuestra Compañía, es detectar y conocer en primer lugar en qué Estado de Ánimo estamos inmersos. ¿Prevalece en nuestra Empresa un sentimiento de impotencia y fracaso? ¿Creemos que estamos condenados a ser unos segundones? ¿Confiamos en nuestras capacidades? ¿No sentimos resignados y que creemos que no existen posibilidades de desarrollo personal? ¿Se repira optimismo y confianza ante el futuro?¿Desconfiamos y nos mostramos inseguros ya que cuestionamos la validez de nuestros Equipos Directivos? ¿Nos sentimos desamparados y desorientados por la Sucesión del Fundador?¿Vivímos momentos de euforia tras los últimos éxitos alcazandos?o por el contrario ¿Nos sentimos abatidos e inseguros por no haber conseguido ningún nuevo contrato en los últimos concursos o licitaciones?, las repuestas a estas preguntas son algunos ejemplos  de los Estados de Ánimo que pueden prevalecen afectando tanto  a la forma y como al fondo de nuestro comportamiento indicidual y colectivo  en nuestra Empresa.

Sólo tras identificarlos, y ver que juicios y conversaciones sustentan y se sostienen en ese Estado de Ánimo, podemos trabajar  contruyendo nuevas historias, relatos o imágenes  acordes con los nuevos retos o metas que precisamos alcanzar, podemos buscar hechos y situaciones que los infundan o los hagan irrelevantes para los objetivos que nos planteamos, podemos diseñar acciones o dar pasos para recomponer el escenario o podemos anticiparnos a ellos, contruyendo repertorios, o cursos de acción, como hacen muchos deportistas,  que nos situen en un Estado de Ánimo positivo.

De ahí la relevancia que tiene contar con Directivos con competencias emocionales que les hagan comportarse de manera optimista, positiva, confiada,  que sean personas resueltas, entusiastas e ilusionadas  capaces de gestionar sus propios Estados de Animos atrayendo  los positivos para despues implantar las estrategias, politicas de comunicación, y acciones que alejen o neutralicen  los Estados de Ánimo que afecten negativamente  a la Organización.

 No permitamos que personas depresivas, negativas, mal humoradas, resentidas, ansiosas , irritables e inseguras, se apoderen de nuestro ánimo, nos arrojen su toxicidad  gobernando nuestras vidas y las  de nuestras Empresas.

Unas veces me siento
como pobre colina,
y otras como montaña
de cumbres repetidas,
unas veces me siento
como un acantilado,
y en otras como un cielo
azul pero lejano,
a veces uno es
manantial entre rocas,
y otras veces un árbol
con las últimas hojas,
pero hoy me siento apenas
como laguna insomne,
con un embarcadero
ya sin embarcaciones,
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde,te acerques y te mires..
te mires al mirarme.

Mario Benedetti


10.24.2011

DESCONECTADO



Siempre nos estamos preparando para vivir, pero no vivimos nunca (Ralph Waldo  Emmerson)

Vivimos inmersos en una suerte de  vorágine, en la que nuestras ocupaciones profesionales nos absorben de tal manera que nos resulta harto difícil librarnos de ellas, convirtiéndose en una especie de obsesión o trastorno compulsivo, en su grado mas extremo, que nos acompaña y persigue a todas horas.


Es tal la entrega o estado de exigencia al que muchas personas se ven sometidas en su trabajo diario, que les resulta casi imposible desconectar del mismo, sin sentir una especie de culpa o sufrir de ansiedad por pensar que están desatendiendo dolosamente sus responsabilidades. 

Es nuestro afán por tener todo bajo control, ser competitivos, por sobresalir o en caso contrario por dar la talla necesaria, el que nos lleva a alterar nuestro equilibrio personal relegando al ostracismo nuestras relaciones afectivas o de pareja y descuidando nuestra salud..

Para colmo las nuevas tecnologías, que tanto han hecho por mejorar nuestra vida y condiciones laborales, en éste capítulo se han convertido en una herramienta para mantenernos apresados a nuestro puesto de trabajo. Nuestra jornada laboral se alarga y dispersa sin remisión por obra y gracia de nuestros móviles, blackberrys, iphones o tabletas.

Cierto que hemos ganado en conectividad, en información, pero también que cada día nos sentimos apresados y apremiados por la necesidad de estar presentes en todo momento y lugar, gracias a estos pequeños dispositivos que se han convertido en muy poco tiempo en un apéndice mas de nuestro Ser

Ya no hay horarios para nosotros, como tampoco para nuestros Jefes, quienes se sienten autorizados para llamarte y movilizarte a cualquier hora del día, recordándote ese tarea que tienes entre manos, solicitándote, muchas veces de forma perentoria e intempestiva esa información super urgente, de la cual muchas veces, por estar ausente de tu puesto de trabajo, careces de la accesibilidad a los datos que se te solicitan.

Pero no le echemos toda la culpa a nuestro Jefe, ese del cual sentimos envidia, cuando nos llama y reclama nuestra atención , mientras el está ausente, jugando una partida de gol con los amigos (haciendo negocio según el), en el gimnasio o de sobremesa en un restaurante. Somos nosotros los primeros responsables de no saber poner freno. Hemos caído en la adicción y no podemos pasar mucho lapso de tiempo, sin revisar y contestar correos, mensajes de voz, escribiendo notas en nuestro portátil o tableta preferida. etc..

Curiosamente una de los inconvenientes que se presentan en aquellas experiencias de flexibilidad laboral y teletrabajo, es la dificultad de distribuir la jornada y acotar, de forma regular un espacio de tiempo para dedicación exclusiva al trabajo, precisando ,los trabajadores que se embarcan en esta nueva forma de trabajo, de Programas de educación y entrenamiento, si no quieren sufrir indeseadas consecuencias por no saber generar la necesaria separación espacio temporal entre su vida personal, familiar y la estrictamente profesional.

Precisamos desconectar y relajarnos para recargar baterías y recuperar esa fuente de energía tan necesaria para afrontar los retos y responsabilidades que tenemos asignadas. No podemos estar todo el tiempo enchufados a nuestro trabajo, es preciso poner distancia y relativizar nuestros problemas laborales, para no llevarlos continuamente con nosotros, como una losa que nos va mermando física e intelectualmente. Tenemos que ser capaces y aprender a poner barreras y cortafuegos. Nuestro cuerpo, amigos y familia a buen nos lo agradecerán. Evítales ese sufrimiento innecesario y ahórrales tu aislamiento, irritabilidad, angustia e impaciencia.

De ahí la importancia de ser consciente de lo que nos está sucediendo con nuestra adicción, en éste caso al trabajo, y ser disciplinado, tener unos hobbies o actividades que nos gustan, distintas a las realizadas de forma habitual. Si nuestro trabajo es sedentario, hacer ejercicio, pasear o practicar algún deporte puede ser una adecuada forma de desconectar y vaciarnos de nuestras preocupaciones.

Dedicar unos momentos al día finalizada la jornada laboral a la meditación o relajación es un remedio eficaz para vaciar nuestra mente y alejar las preocupaciones que nos invaden. Darse una ducha o baño caliente, escuchar música y desenchufar todos los esos aparitos que te conectan con tu trabajo , antes de acostarse te permitirá conciliar mejor el sueño para disfrutar de un merecido y reparador descanso.

Quedar con los amigos, disfrutar de la familia, compartir con nuestra pareja o hijos algunos momentos al día, mas allá de compartir el sillón mientras vemos la televisión o nos dedicamos a la lectura, es un buen modo de hacer mas placentera nuestra vida y escapar de la rutina diaria.

Debemos sustituir nuestras preocupaciones por una actitud proactiva de ocuparnos, a su debido tiempo y momento, de nuestros problemas y responsabilidades. De lo contrario estaremos sumidos en una espiral estéril e improductiva, una especie de pensamiento circular, que irá minando nuestra voluntad y capacidad de resolución. Desterrar nuestro afán perfeccionista y los pensamientos negativos que ponen el foco en que algo no está bien o va a fallar, demandando una atención extra nuestra, es una forma saludable de no caer en la trampa de la adicción al trabajo.

Pero de poco sirve, por otro lado, tratar de luchar contra ese pensamiento que nos asalta una y otra vez, y que nos dice cosas tales como, deberías de ocuparte de esto o ponte a hacer esto otro en lugar de….., tendrías que sacar un tiempo para,….

La fórmula eficaz de disolver estos pensamientos es , en primer lugar aceptarlos y a continuación tomando perspectiva, relativizarlos y observarlos como si fuéramos unos espectadores privilegiados de lo que nos está sucediendo, para finalmente tras nuestra observación y reflexión, alejar estos pensamientos de nuestra mente. Es bien conocido el comentario del profesor Lakoff cuando inútilmente indicaba a sus alumnos que no pensaran en un elefante, sin conseguirlo.

Si tu problema para desconectar es que estas sobrecargado y desbordado de trabajo, tendrás que hacer un esfuerzo por organizar y priorizar tu Agenda. Aprender a delegar ,a decir que no, a discernir entre lo urgente e importante, serán cuestiones claves que deberías llevar a cabo para no terminar llevando a casa trabajo y preocupaciones.

Recuerda  ¡ sólo tienes una vida para vivirla !y el refrán que dice que por mucho que corra el río siempre va a morir al mar.

10.19.2011

SENTIRME BIEN




Sólo existen dos días del año en los que nada puede ser hecho. Uno se llama ayer y el otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, creer, hacer, y principalmente, vivir. Dalai Lama



Que fácil de decir y muchas veces que difícil de conseguir algo aparentemente tan simple como es sentirme bien, tanto en el plano físico, de nuestro cuerpo, de nuestra salud, de nuestras sensaciones, como el mas intrapersonal o espiritual que consiste en sentirse bien con un mismo. Aceptarse, reconciliarse con uno mismo y quererse tal como uno es.


Desde nuestra tierna infancia nos van educando para liberarnos e independizaros, en eso consiste en gran medida la socialización, de nuestro ego, ese con el que nacemos y que tan necesario fue, es y será para nuestra supervivencia. Enseñanzas que han puesto el foco en un mundo externo a nosotros, ese donde tenemos que relacionarnos y sobrevivir, conducentes a posponer nuestra satisfacción mas o menos inmediata por un bien superior reprimiendo nuestros impulsos mas primarios.


Por otra parte la educación judeo cristiana de la que somos en gran medida deudos y rehenes nos ha inculcado en nuestra conciencia intima la idea del pecado original, por el cual todos somos en origen culpables y por lo tanto debemos de redimirnos a los ojos del Dios Supremo mediante el virtuosismo, la renuncia y el sacrificio. Ello es así de manera que los placeres de la vida se estigmatizan asociándose al concepto de pecado y todo aquello que no se obtiene por el esfuerzo y el sacrificio no es digno ni valioso. Su postulado es esta vida terrenal es un valle de lágrimas y la recompensa la obtendremos en la vida eterna


Todo ello, unido a la época histórica que nos ha tocado vivir, en la que el Capitalismo liberal imperante proclama la selección natural en base a las reglas de la competencia y el mercado, y nuestro auténtico valor, viene medido y resulta de nuestra competitividad, hace que sea complicado disfrutar de un estado de ánimo propio de bienestar y equilibrio personal.


Tan es así que sentimos que somos lo que tenemos y somos capaces de tener, nuestra confianza y autoestima se ve continuamente amenazada por el temor a perder lo que tenemos o no conseguir lo que deseamos, o lo que es peor, lo que otros desean para nosotros y de paso ,de forma manipuladora, les sirva de beneficio a ellos. En definitiva hemos entregado nuestro poder y soberanía personal a los demás, viviendo en un estado de dependencia exterior inquietante.


Es urgente que recuperemos de nuevo ese poder paran nosotros, que no seamos esclavos emocionales de todo lo externo a nuestro Ser. Tenemos que pasar de vernos como victimas a convertirnos en verdaderos protagonistas de nuestra vida. Pongámonos por delante sin sentirnos culpables por ello. No nos veamos como fracasados si no conseguimos lo que se espera, muchas veces de forma maniquea, de nosotros. Escapemos de los chantaje emocionales a los que habitualmente nos someten nuestros jefes, amigos y familiares y aprendamos a guiarnos con asertividad precisa para tener un verdadero autocontrol de nuestra propia existencia. No nos sintamos mal por todo y todos…


Aprendamos a conocernos, a tomar conciencia y perspectiva de nosotros mismos, a observarnos, contemplarnos y por último aceptarnos tal como somos. Dediquemos un breve momento diario sólo para nosotros mismos, un espacio en el que reflexionemos sobre nuestra vida y las cosas que nos suceden, en el que escuchemos nuestras necesidades y nos pongamos a analizar nuestros sentimientos e identificar nuestras emociones. ¿Qué siento? ¿Para que siento lo que estoy sintiendo? ¿Cuál es el estado emocional en el que vivo?¿Que me falta?¿Que voces interiores no estoy escuchando?¿Que aprecio de verdad en la vida? ¿Mis compromisos responden a mis valores?¿Qué cosas estoy desatendiendo? ¿Qué necesito?


Recuperar el poder y el control de nuestra vida emocional pasa por conocerse y aceptarse, de forma serena y positiva, aprender a convivir con nuestras fortalezas y debilidades y a partir de ellas empezar a reconstruir nuestra vida.


Para sentirme bien, debemos de atraer y apoyarnos en todos aquellos pensamientos positivos que nos habilitan para ser mejores y desterrar aquellos que nos alejan de nuestras metas. Es aprender a valorarnos, a quedarnos con lo bueno, con la botella medio llena en lugar de la botella medio vacía, es poner el acento en los logros, en los que tenemos y no en nuestras carencias, es disfrutar de las muchas cosas buenas y maravillosas que pasan en nuestras vidas, aprender a reconocerlas y llenarnos de gratitud por ello. ¡ Yo decido con qué pensamientos me quiero quedar¡


Sentirme bien pasa por cuidar de mi mismo, tratarme como me gustaría que me trataran a mi y permitirme de vez en cuando darme un gustazo una pequeña satisfacción. De eso las mujeres saben mucho mas que los hombres, arreglándose y poniéndose guapas, comprándose un trapito, etc…son pequeñas satisfacciones y cosas tales como comprarnos  un CD y escuchar nuestra música favorita, ir a cenar a un restaurante especial, darnos un paseo por el campo, ir a ver un concierto, salir del trabajo antes para ir al gimnasio, tomarnos un día libre, recibir un masaje, hacernos un regalo, … hacen que uno se sienta mejor y que cada día sea algo especial. ¡No te culpes por ello…te lo mereces.!


Tampoco nos podemos sentir bien, cuando no vivimos la vida de manera auténtica, cuando somos una especie de fraude, frente a nosotros y los demás, cuando no escuchamos nuestra voz interior y nos comportamos distantes y alejados de nuestras convicciones y emociones. Incurrimos entonces en una disociación que nos genera estrés e insatisfacción.


Del mismo modo no nos podemos sentir bien cuando descuidamos nuestra vida, ésta se vuelve desordenada y desatendemos a nuestra salud. Cuidar nuestra alimentación y peso, dormir bien y hacer ejercicio de forma regular son prácticas que incorporadas a nuestra rutina diaria nos cuidaran de nuestro cuerpo y nos harán sentirnos mucho mejor.


Sentirme bien lo provoca cuando uno actúa de forma ética y honesta de acuerdo a sus valores y principios, sentirme es bien es la satisfacción por haberme esforzado y dado lo mejor de mi mismo, no importando el resultado salvo para orientarte y continuar en la senda del aprendizaje.


Lo verdaderamente relevante es que a medio plazo, sólo si nos sentimos bien y cuidamos de nosotros mismos, seremos capaces de hacer sentirse bien a los demás, a los que nos rodean, a nuestros colegas, compañeros y nuestros seres queridos, de vivir con mas armonía con el mundo, transmitiendo e impregnando a todos ,nuestra alegría y confianza haciendo que nuestro trabajo sea mas gratificante, nuestro rendimiento aumente y las relaciones y vida en común fructifique. De lo contrario, iremos alimentando el rencor, la insatisfacción y nuestras frustracciones iran en aumento de manera que nuestra vida estará cargada de miedos, inseguridades y negatividad.

.Recuerda que el verdadero éxito no consiste en los logros, el poder y las cosas que eres capaz de obtener. El éxito no fluye de fuera hacia dentro, muy al contrario se manifiesta por la paz y el equilibrio interior que se consigue por medio de una vida plena.Sera nuestro equilibrio y sensación de plenitud la que nos abra al mundo, la que  expanda nuestro propio amor a hacia las personas que nos rodean.

Es increíble lo bien que uno se siente cuando cree en lo que está haciendo y lo disfruta" (Adam J. Jackson)

10.04.2011

¿QUÉ ME PASA DOCTOR?



Recordando el título de la deliciosa y desternillante comedia protagonizada a comienzo de los 70 por Barbra Streisand y Ryan O´Neal muchos Directivos son incapaces de responder adecuadamente a esta pregunta y efectuar un diagnóstico certero sobre salud de sus equipos y su empresa.


Guiados por las urgencias de la situación y las mas de las veces por su inexperiencia se dedican a combatir la enfermedad que se ha apoderado de la Compañía mediante un tratamiento superficial y sintomático, que produce efectos positivos inmediatos pero que no ataja de raíz el mal de fondo.

Este comportamiento ilusorio y erróneo lleva a adoptar acciones correctivas en el corto plazo desatendiendo las soluciones fundamentales. Cómo he señalado, al principio se observan cambios favorables, mas o menos inmediatos, pero al no abordar las causas que provocan nuestro mal, se va enconando el problema y, como si se tratara de una adicción a algún psicotrópico, cada vez se depende de la solución sintomática, y se precisan progresivamente dosis mas grandes del mismo compuesto, para observar alguna mejoría que paradógicamente es cada vez mas leve y transitoria.


Es evidente que en muchas ocasiones no queda mas remedio que aplicar alguna solución o cirugía de urgencia, pero no por ello debemos de descuidar, primero mediante un diagnóstico certero, los planes de acción y cambios a medio y largo  plazo que debemos de introducir en la Compañía para mejorar su estado general y supervivencia.

Además de la falta de pericia detrás de este comportamiento, se puede esconder una falta de rigor y coraje por tomar decisiones drásticas y cambios importantes cuyos efectos no se ven en el corto plazo. Es la cultura ilusoria de lo fácil, de la búsqueda de la satisfacción inmediata, del cortoplacismo y provisionalidad, de ir posponiendo la verdadera solución, de los beneficios a corto sacrificando los beneficios de mañana. De los bonus a corto frente a la vinculación a largo con la Compañía.

Para ilustrar lo señalado, podemos poner como ejemplos cuando se pospone una inversión necesaria para abaratar los costes de producción, optando por una presión o incentivación a corto por incrementar la productividad de los empleados. Otro ejemplo de ello podría ser centrar toda la atención y recursos en algunos de los clientes actuales mas importantes, descuidando a futuro el crecimiento y diversificación de la clientela. Refiriéndonos a la Gestión de los Recursos Humanos.Nos encontraríamos en este caso cuando promocionamos y damos rienda suelta a un Directivo altamente exigente y controlador, muy eficaz en la consecución de los resultados a corto sabedores que destroza con el tiempo a sus Equipos. Otro ejemplo podría ser el empleo excesivo y continuado de Consultoras externas a nuestra Compañía, que a la larga crea dependencia y merma la confianza e iniciativa de nuestros talentos y recursos internos.


Enfin, ejemplos de ello hay infinitos, probablemente cada uno de nosotros podría encontrar a la mano alguno en los que se ha visto envuelto o se ha reconocido. Por ello es relevante darse cuenta de cuando actuamos movidos este arquetipo o patrón de comportamiento, que unido a otro tan peligroso como el anterior, me refiero al de las Soluciones Recurrentes (Si siempre ha funcionado así para que cambiar las cosas) puede sin remisión llevarnos al fracaso, bien desplazando y engordando el problema a futuro o sumiendonos en un círculo pernicioso, mediante el cual las acciones de hoy os llevan a adoptar acciones idénticas pero mas drásticas en el futuro.

Ejemplo de Soluciones recurrentes, sería reducir las comisiones y el equipo comercial para aligerar costes hoy y eso nos lleva a vender menos y tener mañana que hacer mas ajustes y así caemos en una espiral destructiva. Otro ejemplo que se me viene a la cabeza es cuando por ahorrar a corto plazo costes descuidamos el mantenimiento de nuestras instalaciones A la postre nos encontraremos con problemas de averias, de mal funcionamiento de la planta, o nos veremos obligados a hacer fuertes inversiones para alargar la vida útil. Cosa parecida podríamos decir cuando cortamos de plano los costes de formación, con los consiguiente problemas de capacitación futura de nuestros recursos internos o cuando reducimos los stocks para minimizar la inversión en circulante, provocando un empeoramiento en la calidad de servicio al dilatar nuestros plazos de entrega, lo que nos llevaría a una bajada de ventas que nos provocaría otro ajuste a la baja de los stocks.

A la hora de abordar un problema deberíamos preguntarnos siempre para detectar si nos anclamos en alguno de estos arquetipos ¿A qué estamos prestando atención? ¿Atacamos síntomas o vamos a la raíz del problema? ¿Cuál es el origen o causa de lo que nos pasa? ¿Qué medidas organizativas, financieras, industriales y comerciales deberíamos de abordar? ¿Esto que hoy hacemos tiene efectos duraderos o son medidas provisionales? ¿Para cuando las definitivas? ¿Qué me hace falta para tomarlas? ¿A dónde me conducen estas medidas en el futuro?¿Es un parche la decisión que voy a tomar?¿Que sofoco y que alimento? ¿Pan para hoy,...... hambre par mañana?

9.30.2011

AMIGOS PARA SIEMPRE



Amigo mío - (Antoine De Saint-Exupéry) Amigo mío, tengo tanta necesidad de tu amistad. Tengo sed de un compañero que respete en mí, por encima de los litigios de la razón, el peregrino de aquel fuego. A veces tengo necesidad de gustar por adelantado el calor prometido, y descansar, más allá de mí mismo, en esa cita que será la nuestra.Hallo la paz. Más allá de mis palabras torpes, más allá de los razonamientos que me pueden engañar, tú consideras en mí, simplemente al hombre, tú honras en mí al embajador de creencias, de costumbres, de amores particulares

No vamos a descubrir aquí el valor de la Amistad, que tan bien y poeticamente reflejada está por el famoso aviador y escritor francés Saint Exupery, autor del Principito, en su Carta a un Rehén. Si en cambio queremos poner el énfasis en reivindicar su importancia y su papel determinante en los logros de un Equipo de Alto Rendimiento.

Conceptos como compañerismo y camaradería parecen términos menores relegados a otros tiempos y ámbitos ajenos a la realidad empresarial. A unos nos retrotraen a nuestra juventud, al Colegio, Servicio Militar, a otros a los tiempos de su militancia política o sindical, pero estudios recientes apoyados en los descubrimientos de la Neurociencia han demostrado que las relaciones afectivas y vínculos de amistad provocan en nuestro cuerpo una respuesta hormonal segregando un neuro péptido conocido como la Oxitocina que fortalece las relaciones de confianza, seguridad y colaboración entre las personas, tan necesarias para el éxito de un Equipo.

Que el hombre es un ser social es algo que a estas alturas, a pesar del creciente individualismo occidental, nadie lo pone en duda. Los antropólogos sociales han puesto de manifiesto el papel crucial del lenguaje y las relaciones sociales en la evolución de la especie humana, evolución en la que la cooperación ha sido el rasgo conductual mas sobresaliente para conseguir la supervivencia como especie. Ello hace que nuestro cerebro sea un cerebro eminentemente social, actuando como órgano ejecutivo y rector de nuestras relaciones entre nuestros semejantes, que impactan y condicionan nuestras respuestas.

Quien ha dirigido Equipos de Alto Rendimiento, conoce bien que estos, además de unas metas claras, precisan elevadas dosis de intercambio puntual de información y cooperación entre sus miembros para afrontar sus exigentes retos. Para ello es preciso que los miembros de un Equipo, elegidos por otro lado desde la óptica de la diversidad y la complementariedad de conocimientos, competencia habilidades, personales y caracteres, confíen los unos en los otros, y estén dispuestos a apoyarse mutuamente.

Para conseguir resultados exigentes un Equipo precisa compartir permanentemente abundante información, medir y evaluar puntualmente su desempeño y tomar riesgos, tarea harto difícil desde la incomodidad, desconfianza mutua y autodefensa frente a las posibles amenazas de lo desconocido, que surgen inevitablemente como respuesta emocional cuando se crea un nuevo Equipo y se le enfrenta a importantes retos.

De ahí la conveniencia de no rotar excesivamente los Equipos y generar o fortalecer sus vínculos afectivos o de amistad favoreciendo el conocimiento mutuo y convivencia de las personas, mas allá de su entorno diario de trabajo.

Cuando se alcanzan entre los componentes de un Equipo un espíritu de respeto, camaradería y franqueza, cada persona está dispuesta abrirse a los otros, a compartir y tender la mano a quien lo precise. Unos y otros se animan y apoyan mutuamente, comparten información con agrado y proactivamente , no se privan de manifestar sus opiniones, compartir experiencias, ni son remisos a solicitar ayuda o mostrarse vulnerable cuando lo precisan.

 Se generan vínculos de compromiso mutuo, confianza y seguridad por lo que se asumen de buen grado los riesgos y se apoyan las decisiones que se toman en el seno del Grupo. O lo que es lo mismo se evitan roces, envidias,recelos innecesarios, se pone coto al ego e individualismo competitivo y se suman y complementan las capacidades y esfuerzos individuales al servicio del logro colectivo.

No debemos olvidarnos tampoco de la importancia que tiene el Reconocimiento espontáneo y sincero entre Compañeros por los logros conseguidos, además del formal manifestado por los Jefes y Superiores, para subir la moral del Equipo y facilitar la consecución de metas mas elevadas.

Por todo, será responsabilidad de los Directivos o Líderes de los proyectos crear las condiciones adecuadas para conseguir que se alcance esta unión y  buen clima de trabajo propiciando las relaciones estrechas , tanto dentro como fuera del trabajo, entre sus colaboradores.

Si a ello le añaden una información detallada y clara de las metas a conseguir, una comunicación franca, fluida e ilusionante, su predisposición a ser accesibles, brindando autonomía a sus Equipos, proveyendo de los recursos necesarios, actuando con equidad y reconociendo los logros individuales y del Equipo, el éxito y los resultados, por ambiciosos que parezcan, están garantizados.


Un amigo verdadero es alguien que cree en ti aunque tu hayas dejado de creer en ti mismo.


9.23.2011

HONESTY, FAITH AND COURAGE













Lo que las leyes no prohiben, puede prohibirlo la honestidad (Séneca)

Sin fe se puede perder un juego cuando ya casi está ganado.(Paulo Coelho)

Intenta no volverte en un hombre éxito, sino en un hombre de valor (Einstein)



Honesty, Faith, Courage (Honestidad, Fé y Valor) es el lema que figura en el escudo del King´s College, poniendo de relieve tres de las mas importantes virtudes que deben de guiar el comportamiento de los Líderes de hoy.

A ellas añadiríamos la Humildad, la Gratitud y el Espíritu de Servicio para tener un poderoso conjunto de valores virtuosos que acompañen el buen hacer y sentir de nuestros dirigentes.

En tiempos como los que vivimos de crisis y profundos cambios en los que se resquebraja día tras día los pilares de nuestra Sociedad, cobra especial relieve ejercer un liderazgo sólido impregnado en valores, que fluye de dentro hacia afuera siendo capaz de impregnar los espíritus y movilizar el compromiso de las personas.

Honestidad, que actúe como fiel de la balanza de nuestra forma de actuar, en la que nuestro liderazgo se exprese sin dobleces, de forma sincera y genuina, siendo fieles a la verdad y actuando acordes a la justicia y reciprocidad. Honestidad que requerirá nuestra empatía, al tratar de comprender las aspiraciones y sentimientos de nuestros equipos y seguidores.

Fe, que nos permitirá alimentar como una fuerza interior nuestra voluntad y visión en post de nuestros objetivos y metas. Fe que acrecentará nuestra confianza y la de nuestros equipos al actuar en medio de la incertidumbre. Esta virtud hará que aflore un liderazgo basado en unas firmes convicciones que servirán de guía para conseguir nuestros propósitos y combatir la desesperanza y frustración.

Valor, que nos dé la fuerza y entereza de ánimo para  tomar decisiones díficiles y luchar contra las dificultades  sobreponiendose a los fracasos. Será nuestra determinación y coraje la que nos permita hacer de tripas corazón, cuando el escenario se vuelve desfavorable y hostil y todo a nuestro alrededor parece tambalearse. Es en estos momentos de profunda crisis cuando se pone a prueba la resistencia y fortaleza de ánimo del Líder para no perder el control de la situación y dejarse llevar por un estado de ánimo contagioso de derrota y desencanto. Será su perseverancia, entereza y buen gobierno la que alentará a sus equipos a seguir en la brecha y aceptar los sacrificios y cambios para salir de la crisis.

Si todo ello es importante, no menos es ser Humilde y reconocer las propias limitaciones y carencias. Huir de la creencia que un Líder debe tener todas las respuestas y estar dispuesto a mostrarse vulnerable y aceptar la ayuda de las otras personas. Humidad que nos aleje como Líderes del dogmatismo y de la trampa de la Soberbia, siendo consciente de nuestras cualidades y defectos mostrándonos el camino para crecer y superarnos como personas por medio del aprendizaje.

La Humildad debe ir acompañada de la Gratitud y Sobriedad. Ambas cualidades constituyen una muestra de nuestra salud mental y espiritual. Mediante la Gratitud, nos predisponemos a la apertura y reciprocidad frente a los demás. Nuestra Gratitud será signo de amistad y reconocimiento de los apoyos recibidos. Mostrarse agradecido a nuestro equipo por los esfuerzos y logros conseguidos hará que se sientan apreciados y correspondidos con nuestro afecto, reforzando nuestro liderazgo y su fidelidad.

La Sobriedad, nos liberará de pesadas cargas, de afanes y ambiciones desmedidas. La Sobriedad nos ayudará a valorar lo justo, a ser ecuánimes en nuestras decisiones y comportamientos. Nos dará la sabiduría y mesura para administrar nuestros recursos de forma eficaz y tener un control y autodominio que nos aleje de las veleidades y frivolidades que menoscaben nuestro liderazgo.

Dejamos para el final el Espíritu de Servicio, quien impregna de pleno el verdadero liderazgo, entendido como una fuerza influyente al servicio de los otros. Es la clave que nos conduce al éxito mediante la cooperación y la entrega. Es una actitud de renuncia que nos permite alcanzar el equilibrio interior y trascender de nuestro individualismo e intereses particulares volcándonos satisfacer las necesidades del grupo y perseguir el bien común.

Significa romper con el viejo paradigma que exige una dicotomía entre el logro y los resultados y el bienestar de las personas. El Liderazgo actual requiere Líderes con voluntad de entrega y sacrificio por los demás, que alienten esa vocación entre su gente, en los que el bienestar colectivo prime sobre el interés particular huyendo de planteamientos manipuladores en las que las personas no dejan de ser un vehículo para conseguir nuestros propios fines.

Cómo he señalado en algún otro post, el liderazgo se perfecciona a si mismo mediante la asunción y adopción voluntaria de los demás de ese liderazgo y ello sólo es posible cuando se sustenta en comportamientos éticos y valores morales. Por ello haciendo referencia al comienzo de éstas líneas debemos congratularnos que a nuestros jóvenes se les forme desde edad temprana en esos valores y como prueba de ello los estudiantes del King´s lleven bordado en el escudos de sus Uniformes el Lema: Honesty, Faith, Courage.




La Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve (Heb 11:1).

Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande. (Rabindranath Tagore)

8.13.2011

EL VALOR DE LOS VALORES




Amar es encontrar en la Felicidad de otro tu propia Felicidad

Leibniz

Observo con frecuencia, como muchos Directivos que se sienten plenamente capaces y seguros de sus competencias técnicas, desconfian de su habilidad para enfrentarse a situaciones en las que las que se ve comprometida su capacidad de liderazgo. Se sienten seguros de si mismos manejando todo el bagaje de conocimientos para los que han sido profusamente formados durante años. Por contra se muestran indefensos e incomodos en todo aquello que implique afirmar su impronta y liderazgo personal gestionando un Equipos de personas.

Con ello no solamente reflejan su profundo individualismo ,en el que han sido educados, sino tambien su falta de hábito en todo lo tocante a la relación y cooperación con los demas. Su afirmación como personas se ha basado por sobresalir en el entorno competitivo en el que se mueven, potenciando su singularidad individual sobre el logro colectivo. Podríamos decir que su paradigma ha sido el de la excasez o suma cero: Si otro gana yo pierdo, en lugar de regise por el Principio de Abundancia en el que se pone el foco en la potencialidad de las situaciones y en la capacidad de generar valor compartiendo y cooperando con otros .

Conocedores de sus carencias, me suelen comentarsu preocupaciones en este terrerno, diciendome cosas tales como : Se que necesito de mi Equipo, pero no se como hacerme con él;preciso mejorar el rendimiento de mi Equipo y siento que estamos al límite, no creo que aguantemos mucho a este ritmo de exigencia; Yo no confío demasiado en mi gente y creo que ellos tampoco confían en mi; Estoy demasiado ocupado para ocuparme de las personas a mi cargo; No se como actuar, ni como lograr qyue me hagan caso, necesito técnicas que me permitan gestionar mejor a mi equipo; Me siento inseguro e incomodo al escuchar sus inquietudes, no tengo autonomía ni respuestas para ellas, me gustaría ayudar mas a mi Equipo, pero para ellos sólo soy un controlador; Sólo cuento con unos pocos que son competentes, del resto mejor no hablar.......

¿Qué he de hacer? ¿Qué cosas debo cambiar?¿Cómo puedo dar la vuelta a esta situación? Son cuetiones que escucho a menudo y ante las cuales tras una intensa y profunda conversación muchas veces llegamos a la conclusión que mas allá de utilizar herramientas y técnicas complejas de Management, la solución, como casi siempre, la tenemos ante nosostros mismos, tras la débil y apagada voz de la conciencia, entendida ésta como la depositaria de los Principios Naturales que rigen la vida humana, como dictamen de la razón ó conciencia moral del bien y del mal.

Con ello nos estamos refiriendo a la importancia que tiene, máxime en estos momentos de tremenda incertidumbre y umbrales desconocidos, guiarse por los principios básicos y naturales inherentes a nuestra condición humana, cuya expresión a nivel de comportamiento se traduce en un conjunto de valores que funcionan como elementos rectores y guía moral de nuestra vida ayudándonos a jerarquizar, evaluar, y tomar decisiones cuando estas son precisas.

De todos los que prodríamos enunciar, y del cual se derivan otros, el mas relevante a mi entender es el Principio de la Dignidad Humana, basado en la singularidad y legitimidad de cada ser humano, constitutivo y merecedor por el mero hecho de serlo, del reconocimiento y respeto por parte de sus semejantes. Es el Principio del Amor y cuya máxima expresión se resume en: trata a los otros como querrías que ellos te trataran a ti.

Otra derivada de ésta ídea fue entre otros expresada por Kant, en sus famosos imperativos categóricos cuando señalaba: "Trata a las personas no como un medio.Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, nunca meramente como un medio, sino que, en todo momento, la trates también como a un fin".

Pensamiento éste que cobra hoy día más vigencia en el mundo profesional y de los negocios si cabe, en la cual muchas veces nos guíamos por un principio utilitarista en el que nos servimos de las personas, y así las consideramos, en tanto nos son útiles para los fines que perseguimos. Las personas y en este caso nuestros colaboradores son vistos a nuestros ojos como meras herramientas o instrumentos para alcanzar los objetivos personales y corporativos propuestos.

En lugar de ello, relacionate con las personas que te rodean como lo que verdaderamente son, seres humanos valiosos, únicos e irrepetibles. Muestrales además de respeto, tu aprecio y comunicate con ellas desde la esencia común que ambos compartis. Que las diferencias superficiales no os separen, ni menos os enfrenten. Es mucho mas lo que tenéis en común y ponéis en juego.

Otros principios primarios y universales que se nos ofrecen como valiosos y prágmaticos son los Principios de la Integridad, Justicia y Equidad.

Si nos comportamos de manera integra y somos coherentes con nuestros valores seremos vistos como unos profesionales honestos, merecedores de que los demás depositen su confianza en nosotros, reforzando nuestro Liderazgo e influencia. Muestrate sin dobleces, de manera franca, diciendo las cosas a la cara, sin reservarte tu punto de vista ni ocultando tus verdaderas intenciones y juicios.

Confianza que se vera reforzada cuando nuestro comportamiento no es arbitrario ni errático, sino que al contrario nos guiamos en nuestra vida y particularmente en relación con nuestro Equipo, como personas que actuamos con justicia, tratando a los demás como les corresponde, por igual y de foma similar en circunstancias similares. Ello implica dejar a un lado los favoritismos en los que a menudo, por simpatía o mera conveniencia, solemos dar a algunas personas en menoscabo de la imparcialidad o igualdad de oportunidades que todos nos merecemos. Equidad que implicara atender a cada uno según sus posibilidades y merecimientos.

Otro Principio Natural es el del Crecimiento, entendido este como el desarrollo del potencial y busqueda de la plenitud que se manifiesta en cada ser humano desde su nacimiento en su afán por sobrevivir como individuo y como especie. Seguir este principio es manisfestar una conducta orientada a la creacción de valor y búsqueda de la excelencia. Es promover una cultura sustentada en el afán de progresar, tanto a nivel personal como colectivo. Permitir y comprender el proceso aprendizaje como camino hacia el desarrollo y la mejora.

Seguir el Principio del Crecimiento es apostar por la madurez y responsabilidad personal, proporcionando las condiciones en las que las personas crecen y dan lo mejor de si mismas de forma autónoma y voluntaria, en su afán natural de completarse y mejorar como ser humano.

En todos tus actos comportate de forma generosa y se benevolente. No te comportes de acuerdo al término que acuño el filósofo ingles Tomas Hobbés según el cual Homo hominni Lupus. Guíate por el Principio de la Benevolencia o Simpatía mediante el cual nos abrimos y entregamos a los sentimientos ajenos y compartimos con nuestros semejante su gozo y felicidad. Ser benevolentes, de acuerdo a su etimología latina (Benevolens) es mostrar buena voluntad hacia las personas y tener predisposición a hacer el bien, estándo dispuesto a ayudar a los demás cuando lo necesitan.

No se debe confundir, benevolencia con debilidad o fragilidad de carácter. El benevolente es consciente de sus fortalezas y poder, pero con su bonomía cultiva amistades, genera simpatías y adhesiones, une alejando de si rencores, iras y odios.

Pero seguir los dictados de la Ley Natural es atender a la vida no sólo desde una visión individual de cada ser, sino tambien desde una visión superior o colectiva que garantice la adaptabilidad y supervivencia de cada especie y en concreto de la especie húmana. Esto es lo que persigue evidentemente el Principio de Solidaridad, por el que los hombres cooperan los unos con los otros de forma interdependiente con el fin de sobrevivir en primera instancia y contribuir al progreso y desarrollo de la Humanidad. Aplicado al comportamiento profesional es alinear los objetivos individuales y colectivos, poniendo en valor éstos últimos prevaleciendo el bien común sobre el individual. Es fomentar la cooperación, el trabajo en equipo, la interactuación y la integración de visiones divergentes en su génesis pero convergentes en sus propósitos.

Este Principio de Solidaridad se complementa con los Principios de Utilidad según el cual cuando nuestra actuación, frente a diferentes alternativas, deberá perseguir beneficiar al mayor número de personas y el Principio de Realidad o del Deber, denominado así por Freud, quien contraponía este principio por perseguir, atendiendo a los condicionantes externos y circunstancias presentes, un bien superior o permanente, al Principio del Placer o Displacer mediante el cual los hombres buscamos el placer inmediato como principio utilitarista que alivia tensiones y economiza energía.

Ejemplo de éste principio es el famoso experimento conocido por MarshMallov, llevado a cabo con niños sentados sólos frente a un montón de golosinas, a los que se les ofrecía una recompensa mayor si eran capaces de resistir a la tentación de llevarse a una directamente a la boca sin esperar a que pasara el tiempo estipulado. Los resultados mostraron estadísticamente que aquellos niños que fueron capaces de resistir la tentación y soportaron la presión de no llevarse el caramelo a la boca, mientran veían a otros compañeros hacerlo, fueron personas a las que de mayores se mostraron mas maduras y les sonrió el éxito en su vida.

Quedaría incompleto el repertorio de principios si dejaramos de mencionar el Principio de la Libertad como principio fundamental del Ser Humano. Libertad que en éste caso debemos entender como la legitimidad de cada uno a ser singular y diferente, a optar y decidir responsablemente comportarse de una determinada manera. Como señalaba el filfósofo humanista Eric Fromm: Dos Caminos se Bifurcaban Frente a Mí, Yo Escogí el Menos Transitado y eso Hizo la Diferencia.

Si seguimos este principio huiremos de un estilo de gestión autoritarista en el que somos nostros los que primero fijamos y luego imponemos las reglas que deben ser acatadas. Cobrará sentido la seducción, la sugerencia el descubrimiento frente a la imposición. Sólo desde el respeto a la Libertad individual las personas aceptan voluntariamente las reglas coletivas y se potencia su compromiso e implicación.

Como hemos visto, cuando nos sabemos como actuar o que camino seguir, la Etica nos proporciona respuestas eficaces para orientar nuestro comportamiento basado en un conjunto de valores y reglas morales. Por ello una de las responsabilidades del Sistema Educativo y la Sociedad en su conjunto es restaurar el orden de sus valores y paradigmas, prevalenciendo los valores universales y primigenios sobre los efímeros y contrarios a la naturaleza y dignidad del hombre

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder

. Abraham Lincoln

7.14.2011

LA MONTAÑA RUSA



El presuroso de pies tropieza. (Libro de los Proverbios del Antiguo testamento)


Cada vez me encuentro con mas personas que viven aceleradamente, sumidas en una vorágine que las arrastra sin control. Para ellas todo sucede muy deprisa, el ayer, hoy y mañana, se convierte en un apresurado aquí y ahora. Tienen la sensación de vivir montadas en una especie de montaña rusa, que les impide bajarse y ver con claridad para disfrutar con plenitud de los momentos de su vida. Como decía el escritor argentino Borgés, en uno de sus poemas: Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Curiosamente y de forma contradictoria además de la sensación de urgencia, sienten que van siempre por detrás, que llegan a todo tarde y se encuentran a merced de los acontecimientos. De forma prolongada este estrés diario se va cronificando y les acaba pasando factura.

Además de los habituales trastornos de salud, como cansancio, pérdida de apetito y sueño, migrañas y dolores de cabeza,sudor de manos, tics nerviosos, usos de fármacos, puede desembocar en serios trastornos emocionales y afectivos . Sensaciones como falta de control, inseguridad, incapacidad para resolver los problemas, angustia, estallidos de ira o depresiones son por desgracia la natural consecuencia de su vertiginosa y desbocada existencia.

¿Qué provoca esta alocada carrera que parece no tener sentido ni fin? No es fácil dar una única respuesta ya que cada persona vive esta situación de forma diferente. Hay quien su baja autoestima le hace estar continuamente en un ejercicio desmesurado de afirmación y reivindicación frente a los demás. Otros en cambio se mueven guiados por un exceso de competitividad que le provoca un afán desmedido de sobresalir, de ser los mejores. Pero también en el origen de todo puede ser mas instrumental y estar basado en una deficiente planificación. No saben priorizar ni medir las propias fuerzas. Pero también he visto quienes su verdadero problema de sus abarrotadas Agendas, era su dificultad para ser asertivos y su incapacidad para decir que no, comprometiendo en ello, además de su salud, su dignidad como personas. Rehuyen la confrontación y viven su vida como deudos o esclavos de los demás.

Por ello tenemos , ahora mas que nunca, que ensalzar el valor de la lentitud. No caigamos en el error de confundir la deseable proactividad con un exceso hiperactividad perniciosa. Viene al caso la conocida frase de Napoleón de vísteme despacio que tengo prisa, o la otra de sin prisa pero sin pausa poniendo de relieve las ventajas de no actuar de forma apresurada y tomarse las cosas con una calma diligente.

Dejemos a un lado las prisas que de forma ilusoria creemos nos permiten tener el tiempo en nuestras manos cuando en realidad lo que hace es escurrise entre los dedos y nos impiden ser ,al tiempo que más eficaces y creativos en nuestro trabajo , disfrutar del momento.

Ha llegado la ocasión, de cambiar nuestra mentalidad y actitud. Ser conscientes que el tiempo, no es un recurso que se puede gestionar. En cambio si podemos, organizarnos mejor y gestionar las cosas que suden en ese tiempo, las cosas importantes a las que queremos prestar atención.

Si conseguimos desacelerar nuestra vida, comer mas tranquilamente, no ir de la ceca a la meca, corriendo a todos los sitios, salvando por los pelos las situaciones, entregando a última hora los informes que nos han pedido, llevando y recogiendo apresuradamente a los niños a la guardería, llegando tarde a la peluquería, al trabajo, saliendo corriendo de casa, un día y otro también, desquiciados en los atascos del trabico, etc….recuperaremos el control de nuestra vida.

Nada mejor que aprender a relajarse, a dedicar momentos diarios para la reflexión, al disfrute de la serena contemplación, a dejar el activismo de hacer por hacer y dedicarse a priorizar y vivir conforme a nuestros compromisos, recuperar tiempo para el descanso y hacer ejercicio de forma regular para disfrutar de las todas ventajas de una nueva cultura basada en el SlowLife.

Me voy a trabajar con un refrán que me viene a la memoria que señala: Quien va despacio y con tiento hace dos cosas al tiempo. ¡Sabiduría popular….!

7.10.2011

ROMPIENDO PARADIGMAS. EL LIDERAZGO INFLUYENTE


Los cambios se suceden a una velocidad tan vertiginosa, superponiéndose en una oleada continua, con sus flujos y reflujos, que es difícil darse cuenta de la energía y magnitud de los mismos y tener una conciencia clara de lo que realmente está aconteciendo.


Vivimos sumergidos en la inmediatez y en el presente, mientras que continuamos pensando y actuando conforme a patrones ya obsoletos y anticuados. No importa si estos tienen varios siglos de antigüedad o su aparición y validez viene de poco tiempo atrás.

Asistimos desconcertados al hecho de ver surgir nuevos y poderosos paradigmas que al poco tiempo se desmoronan y son sustituidos, en una existencia efímera, por otros que vienen a ocupar su lugar en el pensamiento. Este fenómeno provoca dos reacciones. Una perniciosa consistente en vivir en una especie de nihilismo dejando a un lado todo tipo de creencias y comportándose de un modo meramente utilitarista y otra sustentada en la plena vigencia de los valores y principios, llamemos naturales, se revelan como inmutables y reivindican su validez en estos tiempos de crisis y metamorfosis permanente.

El concepto de Liderazgo no es ajeno a esta marea continua de cambios. De hecho hemos visto como en los últimos años ha ido evolucionando conforme la realidad social y económica se iba transformando. Afortunadamente ha ido quedando en desuso, salvo en algunos regímenes autocráticos y dictatoriales, el Liderazgo Despótico ejercido desde el poder absoluto.

Si hace muchos años el Liderazgo Productivo o Transaccional se revelaba como crítico para conseguir optimizar el rendimiento productivo con el fin de fabricar mas y mejores productos, sirviéndose del premio o castigo como palanca, éste tuvo que dejar paso en a mediados de los 70 del pasado siglo, a un Liderazgo en que primaba la preparación a la gente para adaptarse a las profundas transformaciones que estaba sufriendo el mundo, cambios que a partir de entonces se revelarían como permanentes. En éste sentido podríamos denominarlo Liderazgo Adaptativo, y mediante el cual se “empujaba” a las personas a afrontar ese cambio.

De tal magnitud fueron los cambios y retos que tuvimos que afrontar, que nuestra necesidad adaptativa trascendió de una magnitud mecánica o instrumental a otra que abarcaba todo nuestro Ser. Desde lo que podíamos llamar el Liderazgo Transformacional, conceptualizado como tal en la década de los 80, las personas influidas por la relación interpersonal y la visión compartida con líder ahora cambian sus creencias, valores y sentimientos, armonizando sus intereses a los intereses superiores del grupo o colectividad, conformando un nuevo Liderazgo.

En este Liderazgo retador y motivador, el líder además de facilitador, proporciona y comparte nuevos paradigmas o formas de pensamiento en los que se estimula el compromiso, el desarrollo, la autonomía y la autorealización de cada persona, haciéndolos compatibles la transformación colectiva para alcanzar los objetivos y metas, cada vez mas ambiciosos y exigentes, del Equipo.

Es un Liderazgo de gestos, simbólico, de visiones y significados morales compartidos, en el que el poder y la autoridad formal ha dejado de ser la piedra angular desde donde se lideraba a las personas.

Pero como hemos señalado anteriormente los cambios se suceden a una velocidad vertiginosa, dejando atrás los paradigmas con los que la humanidad ha vivido casi desde la revolución industrial. Nuevas Conquistas Sociales, el avance imparable de la democratización, logros en educación, el progreso tecnológico, el fenómeno de la globalización, la fragmentación del conocimiento y especialización, hacen que la realidad hoy en día sea mas compleja que nunca. Hemos visto como en muy pocos años hemos pasado de Era de la Información, a la Era de la Conectividad en Red, en la que todo sucede e impacta con carácter global e inmediato.

Ello nos exige anticipación y tener desplegadas todas las antenas para poder captar los cambios que tenemos frente a nosotros, identificando su naturaleza y magnitud. Además está suponiendo poner en cuestión, los esfuerzos individualistas basados en la competencia y competitividad, en los que el paradigma es ganar o perder, en los que el Liderazgo se ejerce desde una cabeza pensante y se realiza por unas manos ejecutoras. Frente a la concepción individualista vigente en los últimos tiempos característica de la cultura anglosajona se opone con fuerza la cultura de cooperación.

Por otro lado ya no es posible querer tener todas las soluciones, toda la información al tomar las decisiones. El líder de hoy ve como su autoridad y confianza se quiebra. Necesita abrirse y mostrarse vulnerable y reconocer con humildad sus limitaciones, para recuperar su liderazgo a través de los demás, transitando del conocimiento individual a la sabiduría compartida. Además su papel ha cambiado. De ser un instructor, capacitador y solucionador ahora el nuevo líder se manifiesta en una tiple vertiente como catalizador de las transformaciones, facilitador del cambio y ejerciendo el role de coach de sus equipos.

Si el ayer, es diferente del hoy y el hoy del mañana ¿Qué cambios observamos, trascurrida una década del siglo XXI, en el Liderazgo actual?

Aunque la foto esta movida por aquello de la vertiginosa sucesión de los cambios, si podemos vislumbrar algunos de los nuevos paradigmas del Liderazgo actual.

El Liderazgo de hoy ha ido profundizado en su despersonalización. De un Liderazgo individual y formal, pasamos a un Liderazgo participativo o compartido, llegando ahora a la visión posmoderna del Liderazgo, entendido éste como un Proceso de Influencia Pura.

El Liderazgo actual, al que podríamos llamar Liderazgo Influyente, es un Liderazgo puntual y circunstancial, alejado del concepto de rol permanente, lejos de cualquier autoridad formal o posición jerárquica. Del Liderazgo de las ideas hemos pasado ahora a un Liderazgo de los resultados que se manifiesta y se reconoce por sus impactos en el comportamiento y en los resultados que logra. Influencia generada por doquier, por cualquier persona o grupo social, dentro o fuera de la Organización y que se sirve del entusiasmo, sus ideas, ejemplo, compromisos y comportamientos para ejercerla y es precisamente ésta facultad de influir a los demás la que valida su Liderazgo.

Bajo esta nueva concepción, para mostrar y ejercer tu Liderazgo, no hace falta tener un cargo, un equipo bajo su supervisión, una amplia responsabilidad, ni contar con un amplio bagaje de conocimientos ni experiencia, tan sólo basta con tener la capacidad de influir en los otros. Es el impacto y resultado de tus acciones e ideas el que constituye y valida tu Liderazgo.

Ya no buscamos Líderes, ni precisamos conocer que características ideales tienen que tener, como visión, carisma, integridad,.. precisamos personas que con su iniciativa y ejemplo demuestren y ejerzan su Microliderazgo medido por su capacidad de influir, de manera puntual y discreta, en el comportamiento de las personas, Organizaciones y Grupos Sociales, formen o no parte de ellas.

La responsabilidad de los Directivos actuales, además de ser agentes activos de su propio Liderazgo, consiste en tener las antenas desplegadas, abrir los canales de comunicación precisos y crear las condiciones optimas dentro de su Organización para que esté nuevo Microliderazgo fluya, se expanda y se revele como una valiosa fuente de transformación, innovación y excelencia.


Como mencionábamos en otro post el Directivo tiene que actuar como un iluminador de escenarios y gestor de emociones para que cada Persona o Equipo dentro de su Compañía encuentren su propósito y demuestren su Liderazgo. Un Directivo que deja de ser servido por el Equipo a servir al mismo y en el que su verdadero valor añadido no es el trabajo que realiza, como tal, sino su capacidad de movilizar todos los recursos, talentos y liderazgos de su Empresa para conseguir, en un proceso de aprendizaje continuo, los retos y desafíos que garanticen el éxito permanente, tanto a nivel Organizativo como de todas las Personas protagonistas del proyecto.

7.02.2011

AVE FENIX



Bienaventurados los flexibles porque ellos no se romperán cuando los doblen.

Michael Mcgriff

Contra la pereza diligencia, contra ira paciencia, contra soberbia humildad,……. frente a la adversidad Resilencia.

Parecería ser una de las 7 virtudes capitales que proclama la Iglesia, pero no es así. La Resilencia, que tiene su origen etimológico en el término latino Resilio, cuyo significado es volver atrás, rebotar o resaltar, es la cualidad que tienen determinados objetos de volver a su forma original tras haber sido sometidos a presión y deformados. En términos físicos sería la capacidad de recuperación de un material tras haberse sometido a un esfuerzo.

Esta cualidad no sólo se ha observado en la ingeniería mecánica, también es de aplicación a las Organizaciones y las Personas. A principios de los 90, la psicología observó como niños sometidos a un ambiente hostil, condiciones de pobreza y disfuncionalidad familiar eran capaces de sobreponerse y desarrollarse positivamente mientras otros sucumbieron a ese proceso destructivo: A los primeros se le llamó resilentes.

Podríamos entonces decir que la Resilencia es la facultad que tienen las Personas y las Organizaciones para sobreponerse a las dificultades y salir airosos de situaciones adversas y de riesgo. Gracias a su flexibilidad y elasticidad son capaces de tener respuestas adaptativas a los cambios y superar los momentos de crisis.

Esta cualidad que afecta tanto a Individuos, Directivos y Corporaciones, se revela como una virtud en los tiempos turbulentos que corren. Acuciados por las crisis y un entorno de permanente cambio e inestabilidad, de permanente desafío y caducidad de los paradigmas, la Resilencia, se convierte en una virtud de capital importancia para la supervivencia , anticipándose a los cambios y reinventándose continuamente.

La Resilencia además de ayudar a proteger propia identidad constituye un comportamiento vital positivo. Es una actitud frente al futuro para vislúmbrarlo con optimismo, sobreponerse a las adversidades y dar respuestas constructivas, poniendo el foco en la resolución no en las causas ni en los problemas.

Las Empresas para sobrevivir y hacer frente a los cambios tecnológicos y regulatorios, para adaptarse a los comportamientos variables, impensables e impredecibles de los consumidores, para reaccionar y sostener los envites y acometidas de una competencia que se renueva constantemente, tienen que ser resilentes. Ello implica tanto adaptabilidad y flexibilidad a las nuevas circunstancias, como cercanía y proximidad el mercado, anticipándose a los cambios con visión de futuro sirviéndose de una cultura de aprendizaje para capitalizar las crisis, de poner en práctica permanentemente el I+D+I, reasignando permanente los recursos y finalmente generando y liberando todo el talento.

No es de extrañar por ello que los Departamentos de Recursos Humanos sitúen ahora el foco en contratar Empleados y Directivos resilentes, poniendo el acento como antaño no sólo en la habilidades y competencias técnicas que cada puesto requiere, sino sobre todo haciendo énfasis en la inteligencia y competencia emocional necesarias para un excelente desempeño.

Asistimos a un escenario en el que la falta de compromiso, la baja implicación, el hedonismo exacerbado, el incremento del estrés , provocan una disminución de la satisfacción tanto en el trabajo y como la vida personal, comprometiendo el equilibrio personal además de poner el riesgo la viabilidad empresarial.

Por ello se buscan ejecutivos resilentes, aquellos que tienen la elasticidad mental para anticiparse a los problemas y reacionar de forma positiva frente a la incertidumbre. Son personas proactivas, resolutivas que están enfocadas hacia la acción sin dudar en tomar decisiones. Su énfasis radica en prosperar en lugar de sobrevivir, son aquellos que saben gestionar eficazmente sus respuestas emocionales concentrándose en las soluciones en lugar de enmarañarse en los problemas y sus causas.

Estos Directivos son capaces de realizar las transformaciones necesarias en sus compañías para resistir la presión, superar las crisis y crear las condiciones para el éxito de su empresa. En lugar de desinflarse y desanimarse, de mostrarse deprimidos e impotentes, alientan y estimulan a sus equipos contagiándoles de su optimismo, dándoles el soporte emocional y organizativo que precisan.

Son capaces de generar un entorno de trabajo basado en el respeto, la justicia, la integridad y el desarrollo. Proporcionan a sus Equipos la autonomía y flexibilidad que precisan para improvisar eficazmente y responder a los desafíos con la inmediatez requerida. Alientan la toma de decisiones, les ofrecen su soporte y apoyo y les facilitan oportunidades para el desarrollo y aprendizaje. Son personas que se comunican de manera franca, respetuosa y abierta con su gente. Se muestran cercanos, tolerantes ante el error, les reconocen su aportación, les muestran su aprecio, transmiten un sentimiento de seguridad y facilitan además de una sensación de control, una nítida visión y sentido de pertenencia y propósito.

El Directivo resilente tiene que estar constantemente combatiendo las toxinas que se generan y se expanden, como en todo organismo vivo, por su Organización. Son auténticos supervivientes que salen adelante a pesar de la falta de claridad en responsabilidades, los bajos niveles de apoyo y la falta de definición de objetivos que afecta a muchos de ellos. Son capaces interpretar correctamente y automotivarse a pesar de una pobre comunicación, su confianza y autoestima les permite convivir con la inseguridad en el empleo moverse en la ambigüedad, coquetear con la incertidumbre, y salir del ostracismo al que muchas veces quedan relegados. Su resistencia y perseverancia les permite asumir excesivos horarios y cargas de trabajo, gestionar el estrés a pesar de no controlar ni la cantidad ni el ritmo de su trabajo.

Su equilibrio interior les permite superar conflictos y enfrentamientos y conciliar de manera efectiva su vida familiar con la personal. Su creatividad les permite poner orden dentro del caos y a pesar de la fragmentación y dispersión a la que se ven sometido son capaces de interpretar imaginativamente y dar coherencia a las cosas que manejan y gestionan. Su capacidad de introspección y pensamiento crítico les permite construir fortalezas a partir de las debilidades.

Ante situaciones de crisis son capaces de, manteniendo la serenidad, tomar el control de la situación, evaluando el impacto y alcance de los daños, así como la duración de la misma. Se preguntan cuestiones tales como ¿Qué puedo hacer? ¿Cuáles son las palancas sobre las que actuar?¿Cómo limitar los daños?¿Qué medidas urgentes podemos adoptar?

La persona resilente, es una persona austera, comprometida con ella misma y con los demás, vive en armonía consigo misma y está integrada en el entorno que le rodea. Ama y siente el cariño de los demás. Tiene fuertes valores y hace de la cooperación, la interdependencia uno de sus comportamientos troncales.

Su visión optimista le hace salir de los baches y altibajos a los que los que la ruleta de la vida inevitablemente le va a someter. Unas veces arriba, otras abajo, otrora con el viento a favor, ahora con el viento en contra, con la diosa fortuna sonriendo o volviéndole la cara. Su Resilencia le permitirá resurgir como el Ave Fenix de sus cenizas y levantar el vuelo hacia adelante renovado tanto física como emocionalmente. El mundo no se acaba, hay que seguir tirando… se suele decir.

 

Pero ¿Qué hace a una persona resilente? ¿Es algo natural, genético o consustancial a la persona o se puede aprender? Afortunadamente esta virtud con la que algunas personas agraciadas nacen puede ser aprendida y adquirida.

Hemos dicho que la Resilencia, además de una cualidad es sobre todo una actitud vital. Una actitud que depende en gran medida tu propia decisión, en la que eres libre de elegir entre una visión positiva y entusiasta de la vida en lugar de una visión en la prime la desesperanza y la negación. Una actitud en la que eres capaz de encontrar lo bueno en lo malo.

Una actitud de búsqueda interior que te llevará al autoconocimiento y aceptación de ti mismo, al conocimiento de tus fortalezas y limitaciones. Una actitud en la que a partir de la introspección y la autoestima te abres al mundo, observas, te muestras curioso y estás dispuesto al aprendizaje. En definitiva una predisposición elástica a no negar el cambio y una flexibilidad que te hará mas resitente.

La Resilencia habita en las personas entrenadas en el esfuerzo, la competencia y la superación. Entrenamiento que desemboca en capacidad de resistencia, tenacidad, y espíritu deportivo, en la que las dificultades se ven como retos y en la que uno disfruta del juego, superando la frustración de los malos resultados, organizando y administrando sus recursos para obtener finalmente con perseverancia los resultados deseados. Esta especie de fuerza interior y depósito de reserva que tienen, actúa como autosostén y les permite realizar con garantías la travesía del desierto a pesar de no contar con el reconocimiento y feedback que requieren o no disponer de los recursos necesarios.

Ahora bien una excesiva tensión física y emocional, la falta de equilibrio personal y laboral, una prolongada situación de sobrecarga , junto con la ineficaz gestión del estrés te llevarán sin duda a una situación de distress o energía negativa en la que, además de otros trastornos psicosomáticos, tu Resilencia, se verá socavada fuertemente, quedando incapacitado para tomar resoluciones y afrontar y salir de las dificultades que se te presenten cualquiera que sea su obstáculo o su importancia.

Como resilente además de ejercer un autocontrol sobre tu vida y emociones, tu autoestima, y autoconfianza en sus propias fuerzas y capacidades, te predisponen a hacerse cargo de tu vida, a enfrentarte a los problemas proactivamente, sin rehuir tus responsabilidades. Te gusta y estás cómodo tomando la iniciativa, ocupándose de la resolución de los problemas en lugar de estar instalado en la inactiva y nociva zona de preocupación.

Otra de las características de la persona resilente es su liviandad, su actitud de no dramatizar en exceso, su optimismo, su entereza de ánimo, su afán por no no tomarse las cosas demasiado a pecho o gravemente. Para ello se sirve de su sentido del humor el cual le ayuda a distanciarse, superar y relativizar las complejas y duras situaciones a las que se tiene que enfrentar.

La persona resilente no es una persona solitaria y encerrada en si misma. Muy al contrario es interdependiente, tiene gran empatía, participa y es sensible a las emociones de los que le rodean, uno de los pilares de su éxito personal y su capacidad de hacer frente a las adversidades es su capacidad para interactuar con los otros, mostrándose siempre abierto a la cooperación ,colaboración y interacción .

Pero todo ello estaría incompleto si carecieran de un profundo sentido de propósito, algo a lo que aferrarse en su vida, algo por lo que merece vivir. Los resilentes tienen junto con una ilusionante visión de futuro que ofrecen y comparten con los demás, un sólido esquema de valores que les sirven de anclaje para soportar las turbulencias, sacudidas y vaivenes que les depara la vida, contando con razones y motivos por los que merece la penar luchar y renacer.

Ya sabes tu Supervivencia comienza por la Resilencia.

Mantén tus pensamientos positivos porque tus pensamientos se convierten en tus palabras. Mantén tus palabras positivas porque tus palabras se convierten en tu comportamiento. Mantén tu comportamiento positivo porque tu comportamiento se convierte en tus hábitos. Mantén tus hábitos positivos porque tus hábitos se convierten en tus valores. Mantén tus valores positivos porque tus valores se convierten en tu destino.

Mahatma Gandhi